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La asertividad, un tesoro de valor incalculable

La asertividad es la habilidad personal de comportamiento que nos permite expresar y defender nuestras opiniones, pensamientos y sentimientos de forma adecuada y en el momento oportuno, sin faltar ni negar los derechos de las otras personas.

¿Se imagina como sería el mundo si todos tuviésemos un sano nivel de asertividad? Quizás no habría guerras, ni enfrentamientos por diferencias culturales, ni crispación, ni abusos, ni confrontaciones por falta de comunicación, etc.

Según Ferran Salmurri (1991), tener asertividad implica dominar los siguientes puntos:

1. Saber expresar sentimientos y deseos, ya sean positivos o negativos, de una forma eficaz, sin sentir vergüenza y sin desconsiderar los derechos del otro.
2. Saber discriminar y diferenciar entre aserción, agresión y pasividad.
3. Saber percibir las ocasiones en las que la expresión personal es adecuada.
4. Saber defenderse sin agresión ni pasividad, delante las conductas inapropiadas y poco cooperadoras de los otros.

Es de destacar que la asertividad no implica ni pasividad ni agresividad. La habilidad de ser asertivo proporciona dos importantes beneficios:
a) Incrementa la autoestima, la confianza en sí mismo y la satisfacción personal por hacer cosas.
b) Mejora nuestra posición social, la aceptación y el respeto de los demás.

Tal como dice Olga Castanyer (1996), las personas asertivas conocen sus derechos y los saben defender, respetando a los demás. En su comportamiento externo las personas asertivas muestran un habla fluida, demuestran seguridad y evitan los bloqueos. Mantienen un contacto visual directo pero no desafiante. Respecto a la postura de su cuerpo, transmiten relajación y adecuación. Saben expresar correctamente tanto los sentimientos positivos como los negativos. Se defienden sin tener que recurrir a la agresividad. Saben discrepar cuando hace falta y demuestran honestidad en las relaciones interpersonales. Tienen la habilidad tanto de saber decir "no" como de saber aceptar los errores sin perjudicar su autoestima.

Acostumbro a dar un consejo de gran valor: potencie su nivel de asertividad si quiere mejorar de una forma importante, y quizás decisiva, su calidad de vida y las relaciones con las otras personas. ¿Cómo hacerlo? Consultando a un psicólogo y leyendo libros sobre este tema tan fundamental en las relaciones humanas.

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