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Bienestar y diferencias de género

Susan Nolen-Hoeksema y Cheryl L. Rusting han hecho una revisión sobre las investigaciones publicadas sobre este tema y concluyen que las mujeres tienen y expresan emociones positivas más intensas que los hombres, como por ejemplo respecto al amor, la felicidad y la alegría. Esto se observa tanto en los estudios de autoinforme como en los estudios de conducta no verbal. Las mujeres tienen caras más expresivas, miran más a las otras personas y emplean distancias de aproximación más cortas.

Las autoras se preguntan a qué se debe esto. Parece ser que respecto a las emociones positivas, las diferencias biológicas entre hombres y mujeres (hormonas, diferencias genéticas ligadas al sexo, etc.) tienen poca influencia. Las diferencias de personalidad (intensidad afectiva, empatía, afrontamiento, personalidad de tipo A, etc.) parecen estar más demostradas, pero esto es más remarcable en las emociones negativas que en las emociones positivas. Las variables socioculturales parecen tener más soporte empírico. Las autoras proponen un modelo integral que tiene en cuenta este último factor. Las mujeres son socializadas para experimentar y expresar emociones que muestren unos mayores niveles de afecto, una empatía disposicional y la sensibilidad hacia los demás. En contraste, los hombres son socializados para no expresar el afecto tan intensamente.

Referencia bibliográfica:
Nolen-Hoeksema, S., Rusting, C.L. (2003). Gender differencen in well-being. En Kahneman, D., Diener, E., Schwarz, N. [Eds.] Well-being: The foundations of hedonic psychology. (pp 330-346). New York: Russell Sage Foundation.

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